Pâté de Birgitta

abuela birgiBirgitta es mi abuela, y la bisabuela de Alex. Y si, vuestras abuelas son las más guapas, las más bonitas y las más todoloqcueseosocurra, porque seguro que es verdad. Pero mi abuela es… PRECIOSA.

Desde que la conozco, la llamamos “mormor” (se pronuncia “murmur”) que del sueco al castellano se traduce como abuela. Pareciera que no lo terminaba de encajar, y de ese modo pasábamos de puntillas sobre un palabro envejecedor instantáneo. 

Para mi fue siempre como una “Preysler”, pero de las que no salen en el Hola ni se ponen Botox. Fina, delicada y elegante como ella sola; femenina como las mujeres de antes, e independiente y moderna como las de ahora. O como lo que nos gustaría… Imagino que viene “de serie” en los genes escandinavos ;-D Sus historias de galanes a los que volvía locos no tienen desperdicio. Pobres galanes…

En fin, que me pierdo; que si bien es cierto que nunca hemos tenido una relación cercana – y no por falta de afecto, sino porque desde que tengo uso de razón vive en Latinoamérica, donde emigró cuando tenía “cuarentaypocos”. Fue “saltando” de un país a otro hasta que decidió  instalarse en Santiago de Chile, donde reside actualmente-  la lejanía la suplían recuerdos materializados y grabados en la memoria, o en una nota que transcribía antes de perderla, como es el caso. No es una abuela fácil de visitar para comer los domingos ¿a que no?

Pues hoy os voy a deleitar con uno de mis recuerdos favoritos que materializo cuando la echo de menos , y que sé que más de un conocido cercano o familiar estaba esperando a que hiciera “contrabando” de recetas de una vez, viendo que abuelita no suelta prenda.

ingredientes pateINGREDIENTES

– Una bandejita de hígados de pollo limpios (400g aprox)
– 2 dientes de ajo pequeños y sin germen.
– 2 ramitas de romero fresco (las hojas)
– 3 setas deshidratadas.
– 1/2 cucharadita de azúcar
– vino blanco
– 2 dedos de mantequilla
– 100-150ml de nata líquida.
– Sal y pimienta al gusto
– Unas gotitas de coñac o brandy

PREPARACIÓN:

Introducimos todos los ingredientes en una olla, y cubrimos con vino blanco. Hervimos hasta reducir el vino, y licuamos con una batidora añadiendo la mantequilla, la nata y unas gotitas de coñac hasta que esté todo bien ligado.

Es un paté muy suave, tipo mousse, y está delicioso en tostadas integrales. Admite acompañarlo de mermelada de pimientos, o cebolla caramelizada.

Mi abuelita los sirve en tostadas, con rodajas muy finitas de pepinillos agridulces al estilo alemán (no son los típicos pepinillos en vinagre)

¡¡A disfrutar!!

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tostada pate birgitta

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3 comentarios en “Pâté de Birgitta

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